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Etiqueta: Libros
La música del cosmos
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Eduardo Roldán | 18-03-2017 | 16:08 |0

¿Es posible armonizar a Albert Einstein con John Coltrane? Tal es el reto, tan fascinante como atrevido, que plantea el Dr. Stephon Alexander en El jazz de la física: demostrar el carácter musical de las estructuras cósmicas. Alexander, físico teórico y saxofonista aficionado (pero como todo aficionado que se precie, el tiempo invertido en su afición le ha llevado a alcanzar un nivel que ya quisieran muchos profesionales de carné), sabedor de la extrañeza que tal empresa probablemente cause a quien se acerque al texto, decide imbricar la búsqueda científica con su biografía, sin regatear las dudas vocacionales, los caminos tomados en falso ni las frustraciones académicas; tampoco los logros, las alegrías súbitas por un hallazgo inesperado o por la constatación de una hipótesis remota. El retrato que de él se desprende es el de un hombre muy curioso —requisito obligado en un investigador—, osado —prefiere recibir un pescozón correctivo de una de las vacas sagradas que le dirigen las investigaciones a quedarse callado si se le ocurre una idea que considera sugestiva— y agradecido: los de ‘ídolo’ y ‘héroe’ son términos que se repiten a lo largo de

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Lirismo encapsulado
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Eduardo Roldán | 26-11-2016 | 11:22 |0

Mrs. Caldwell habla con su hijo desmonta todos los prejuicios que el interesado pudiera tener sobre el autor, también los literarios. Novela que sucede a La colmena, es en gran medida el negativo formal de la quizá más célebre y sin duda más celebrada obra celiana. La polifonía de voces cotidianas da paso a una sola, confesional; la vibración urgente y urbana, a una morosa, susurrada; el tiempo concentrado de los días al elástico de la memoria; la red profusa de las relaciones múltiples a la intimidad hermética de la relación de a dos. Es el método que Cela siempre prefirió: escribir contra sí mismo, o sea contra lo ya logrado, y de este modo obligarse a explorar territorios que no había transitado; al hacerlo, consiguió renovar y expandir la prosa narrativa en español —novela y libros de viajes— como solo un puñado de escritores han sido capaces.

Lo que nada más comenzar la lectura llama la atención en Mrs. Caldwell… es el empleo de la segunda persona del singular, salvo para ocasionales afirmaciones atemporales, genéricas, en las que el narrador, la Caldwell del título, utiliza, como es lógico, la tercera del presente, personal o impersonal —<; <

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Fronteras que franquear
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Eduardo Roldán | 06-06-2015 | 18:04 |0

Con el sol en la boca se estructura en dos partes y una coda y se construye en torno a una cesura: la que divide esas dos partes. En la primera se nos expone la resolución del protagonista del relato, Roberto ‘el Tano’ Castiglione, de rajarse, de romper con una rutina cada vez más opresiva, rutina fundada a medias entre las sospechas —una posible infidelidad amorosa— y el hastío —trabajos intermitentes y precarios, unos estudios universitarios sin horizonte—, romper y largarse a otro lugar; dónde está por verse: lo único claro es que esté lejos. Esta idea que al comienzo rumia entre humo de cigarrillos y asados conversados, como uno de esos pájaros que alguna vez nos cruzan la cabeza pero que al final nunca atendemos, va tomando presencia lenta pero invenciblemente, como una bola de nieve que  gana velocidad colina abajo hasta que al final se encuentra con un tronco y explota. Con esa explosión concluye la primera parte.

En ella Matías Néspolo opta por un narrador omnisciente, con una tercera persona en la que sin embargo introduce aquí y allá ecos similares a los obtenidos con la voz en primera, en un uso del estilo indirecto libre fascinante; es una

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Elección incierta
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Eduardo Roldán | 29-11-2014 | 11:28 |0

Aun antes de Homero, cabe suponer que las primeras historias que los hombres o los monos se contaban por la noche al calor de la hoguera eran relatos de viajes. Alguno de los hombres/monos que de mañana había salido a cazar cuenta tras el regreso a la noche los pormenores de la aventura. Desde entonces y hasta Snowpiercer, el relato de viajes no ha dejado de ser una constante en la narrativa del ser humano, y aunque por la propia naturaleza cinemática del relato de viajes es el cine el medio que mejor lo desarrolla, la novela no ha terminado de renunciar nunca, con variaciones más o menos originales o delirantes, a él. (La variación última y más radical se da en Ulises, que es la deconstrucción del relato de viajes: un viaje sin épica que transcurre en un día y en el que no se sale de Dublín.) Una de las variaciones más fecundas es la del relato apocalíptico/pseudoapocalíptico, quizá por el hecho de que en un mundo de comunicaciones instantáneas, en el que cualquiera puede visitar la Gran Pirámide de Guiza sin moverse de su escritorio, el único recurso que queda es el del borrón y cuenta nueva: o sea que se cierra el círculo y volvemos a las cavernas. A

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Extractos centáuricos
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Eduardo Roldán | 01-11-2014 | 14:07 |0

Esto es lo que se aprende cuando te dedicas a enseñar; la gente olvida todo cuanto se le dice.

—Los Padres Fundadores —explicó mi padre— decidieron juiciosamente que los niños suponían una carga que sus progenitores eran incapaces de soportar. Por eso crearon unas cárceles a las que llamaron escuelas y en las que se llevan a cabo una serie de torturas que bautizaron con el nombre de educación. La escuela es ese sitio adonde le mandan a uno durante ese período en el que ni te quieren con ellos los padres ni tampoco te acepta la industria. A mí se me paga para que guarde durante ese tiempo a los individuos que la sociedad no puede utilizar; los lisiados, los flojos, los locos y los ignorantes. Muchacho, no soy capaz de proporcionarte más que un solo incentivo para que te portes bien, y es éste: a no ser que cedas y aprendas algo, serás tan imbécil como yo, y para ganarte la vida no tendrás más remedio que dar clases en un instituto.

… cuando yo tenía tu edad no sabía lo que era ser joven. Y nunca he podido aprenderlo después.

Notaba que en el brumoso interior del local se escondía un poderoso secreto cuyos orificios nasales exhalaban el humo y cuya

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Radiografía musical completa
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Eduardo Roldán | 27-05-2014 | 17:12 |0

Al leer el título de este libro lo primero que se pregunta el lector es a qué se refiere. ¿Se trata de un estudio sobre armonía? ¿Sobre las reacciones bio/fisiológicas que produce la música en el ser humano? ¿Sobre los programas de enseñanza en academias y conservatorios? ¿Tal vez sobre la industria musical y los efectos de internet en ella? Pues no. Trata de TODOS estos temas y algunos más, en diez capítulos barajables pero interconectados. La empresa es tan ambiciosa como arriesgada, y sin embargo David Byrne se las ingenia para dar respuesta a la pregunta que plantea en el título de forma directa, con un didactismo que no enfatiza y donde no asoma la pedantería, con esa fluidez cálida de los profesores que no tienen que demostrar lo que saben cada vez que abren la boca, que son los buenos.

Ya la primera página de Cómo funciona la música expone la idea central del libro, que lo recorre como un Guadiana asomando aquí y allá pero sin dejar nunca de estar presente: la idea de contexto. Byrne sostiene copérnicamente que es el contexto el que determina la creatividad, no que esta mana independiente de algún oscuro y autónomo núcleo en el interior del

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Jazz brumoso
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Eduardo Roldán | 05-04-2014 | 11:44 |0

Pero hermoso But beautiful—, compuesto por Jimmy Van Heusen (música) y Johnny Burke (letra), es un tema de los años cuarenta que con el tiempo se ha convertido en uno de esos socorridos salvavidas al que todo músico de jazz recurre alguna vez, especialmente cuando hay que solventar la casi siempre fastidiosa tarea de tener que salir de nuevo a tocar el bis; y al que también recurrió Geoff Dyer para intitular el primero de sus <, allá en el año 91. Casi un cuarto de siglo más tarde llega la edición española, algo difícilmente comprensible siquiera desde un punto de vista estrictamente comercial, pues el libro tuvo entonces una espectacular acogida que le reportó, entre otros, el premio Somerset Maugham (y ventas acordes).

Pero hermoso se divide en dos partes bien definidas; la primera ocupa el ochenta por ciento de las páginas del volumen y la constituye una galería de siete viñetas que novelan ciertos momentos o periodos de la vida de otros tantos músicos; una viñeta octava, que protagonizan Duke Ellington y Harry Carney, se intercala entre las otras a la vez como motivo musical unificador y como paréntesis de descanso/reflexión, para que el lector pueda

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Letras como puños
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Eduardo Roldán | 09-12-2013 | 20:15 |0

El combate entre Alí y Foreman en Kinshasa parecía diseñado para la pluma de Mailer, cuyas pasiones épica y política encontraban respectivamente en el boxeo y en el problema del negro los puntos de partida ideales para liberarse. En este sentido, el recién nacido Zaire del dictador Mobutu, en pleno corazón del África Negra, si no el entorno más propicio para la práctica del deporte ni para la cobertura informativa, resultaba la síntesis perfecta de ambas pasiones, el escenario que cualquier reportero hubiera elegido por sus resonancias dramáticas. El combate así, siendo el centro del encargo, es mucho más que un combate, es por un lado casi una excusa para tratar esas otras pasiones/obsesiones y por otro el Norte que no se puede perder nunca de vista y hacia el que Mailer, utilizando todos los recursos de su muy surtido saco de novelista, va construyendo una tensión que estalla en el clímax de los capítulos 12 a 15 con el relato del intercambio de puños.

Alguien dijo que solo un genio puede descubrir a otro genio. Y Mailer nos muestra al genio de Alí en toda su parcial y trunca grandeza: un retrato afectuoso sin dejar de ser crítico. El juego de pies

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La frase de Vinteuil
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Eduardo Roldán | 03-11-2013 | 12:06 |0

Es la arquitectura, antes que la pintura o incluso la literatura, la primera disciplina artística que viene a la cabeza al pensar en la obra de Proust. Y no tanto por la relación de catedrales, trazados urbanos, salones y otros interiores, paisajes y puentes que pueblan las páginas de En busca del tiempo perdido como por la propia carpintería de la novela. La obra proustiana es ante todo un prodigio de estructura, un inmenso juego de espejos cuyos reflejos —personajes, reflexiones, motivos temáticos— se entrecruzan otorgando en cada nueva aparición, según avanza el lector, un nuevo matiz, una nueva pincelada que completa y a la vez evoca los reflejos anteriores. Uno de esos más memorables y fecundos reflejos se enmarca dentro de otra disciplina artística, la música, y se trata de la frase de Vinteuil, que recorre como un susurro más o menos audible todo el río de la novela, y que Proust utiliza en gran medida para desarrollar la evolución de los sentimientos de Swann por Odette y, paralelamente, perfilar una teoría de la experiencia estética que se completa con el resto de reflexiones sobre las demás disciplinas artísticas.

La ductilidad de la música,

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Recuerdo de Lubitsch
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Eduardo Roldán | 09-02-2013 | 10:37 |0

Samson Raphaelson ha pasado a la historia como el autor de El cantor de jazz, una obra tan desproporcionadamente célebre como previsible, y que a la todavía sugestionable edad de 28 años atrajo sobre él las manos del dólar hollywoodiense y le puso en contacto, entre otros, con Ernst Lubitsch, junto al que escribiría ocho películas, entre ellas joyas como Un ladrón en la alcoba, El bazar de las sorpresas, Ángel o El diablo dijo no, bien guiones originales o adaptaciones de obras teatrales ajenas, aunque en Lubitsch las adaptaciones casi siempre terminen siendo más originales que el original. Pese a esta prolongada relación laboral ―de casi dos décadas―, la personal entre Raphaelson y Lubitsch no superó nunca la distancia de la buena educación, imprescindible para una colaboración fructífera, hasta que el primer amago de muerte en Lubitsch hizo darse cuenta a Raphaelson de la verdadera naturaleza de la relación. Como cualquier escritor, Raphaelson solo supo lo que sabía ―lo que sentía por Lubitsch― cuando se puso a escribirlo. Luego se arrepentiría del panegírico que escribió tras este primer amago, se avergonzaría incluso al confesarle Lubitsch que

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Sobre el autor Eduardo Roldán
Columnas, reseñas, apuntes a vuelamáquina... El autor cree en el derecho al silencio y al sueño profundo.